Tainostrum propone diferentes modelos formativos para acceder al estudio y práctica de las artes internas.
 
Desde el Qi Gong, o la meditación taoísta, hasta el Taijiquan, pasando por todos los elementos que componen la estructura tradicional del método (filosofía, historia, cultura, Feng Shui, nutrición, etc.).
En la actualidad se vinculan en exceso estos modelos a entornos puramente monásticos, algo que se sale por completo de nuestro proyecto. Entendemos que el individuo como tal no puede estar sujeto a un cuerpo doctrinal que limite o condicione su expresión personal singular y única. Todos los filósofos taoístas ahondan en esta idea de rechazo a las prácticas litúrgicas que poco o nada tienen que ver con la verdadera búsqueda del Tao.
En nuestra asociación trascendemos estos modelos vinculados al cine, la fantasía o la literatura. Nos centramos en la práctica y la experiencia directa derivada de ella. La teoría no sirve de nada si no nos abre las puertas a una experiencia real no sujeta a condicionamiento o imaginación. 
Para abordar el estudio del Tao desde la perspectiva del método de la familia Wang hemos de abrir la mente y comenzar una práctica que va desde lo que parecemos ser hacia lo que somos en esencia. Un disfraz, un determinado tipo de peinado o una liturgia específica contaminan mentalmente estas experiencias que deben nutrir el alma para que se manifieste de forma sincera y sin reflejos.
El camino espiritual es la vía para dar sonido a esta parte profunda enterrada entre los egos y las condiciones externas de la relación social. No planteamos una huida hacia las montañas, pero sí un refugio interior efectivo desde el que explorar un tipo de consciencia absoluta que integre todos los elementos del Ser. Solo con este objetivo podemos aproximarnos al sentimiento de lo que llamamos Tao por no poder realmente describirlo de ninguna otra manera.
 
Estatuas guerreros chinos