Mónica Vega

Organización y metodología

«Adaptación a través de la escucha sensitiva para poder fluir sin romper la armonía, eso es el Taijiquan».

Un poco sobre mí
 
Desde siempre había sentido fascinación por el mundo oriental y la filosofía que subyace en las artes marciales, un mundo que despertaba mi interés por la mezcla de exotismo, disciplina, valores profundos y búsqueda del equilibrio.
 
Aunque mi vida había seguido derroteros muy dispares a estas inquietudes, esa semilla siempre se mantuvo en mi interior y poco a poco fui indagando en aspectos culturales que culminaron en mi inicio de la práctica en el año 2003. Gracias a una serie de numerosas circunstancias y «coincidencias», en ese año toqué las puertas del recién inaugurado Centro Kan Li, donde pude iniciar el camino en el que ahora me encuentro inmersa y que ya constituye mi vida.

El destino me permitió, por fin, desarrollar mi práctica marcial en este centro en el que confluyeron muchos artistas marciales de diversas disciplinas y maestros de la mejor calidad tanto humana como marcial.
 
En el año 2003 comencé a practicar Tai Ji Quan de la mano de Francisco Soriano, que me mostró siempre una manera coherente de entender este arte como algo más que un ejercicio bueno para el cuerpo. Me enseñó a profundizar en esta práctica con paciencia, perseverancia y ausencia de expectativas. Con él empecé a sentar unas bases que hoy sigo revisando y asentando (trabajo para toda una vida, ahora lo sé) y comprendí que se puede llevar una práctica interior sin despegar los pies del suelo.
 
Comencé a practicar las formas simplificadas de los estilos Yang y Chen, de forma paralela al trabajo más tradicional de la mano de otro maestro, Thomas Cantegrit. Aunque mi trabajo actual con él se centra en el estilo Chen, mis primeros pasos en sus enseñanzas discurrieron por la forma tradicional de 108 movimientos de Yang Shao Hu. El trabajo con la forma tradicional me aportó una visión más enriquecedora, no carente de esfuerzo, de la práctica del Tai Ji Quan.

En mi interés por seguir en la vía de un estudio más tradicional, realicé cursos sobre estilo Chen con la escuela de Wang Xian, complementados con seminarios a cargo de su discípulo Alain Caudine. El desarrollo de las espirales me suscitó muchísimo interés y decidí seguir indagando en este terreno con mi maestro, Francisco Soriano, y otros representantes de este estilo.
De este modo, realicé cursos también con el maestro Huang Kan Hui y talleres con el maestro Zhang Fang.

Pese a diversas incursiones en otras formas tradicionales y sistemas de estudio del estilo Chen, desde 2004 he mantenido mi trabajo ligado al estudio natural y espiral de la maestra Wang Yang, a la que tuvimos la suerte de conocer gracias al maestro Thomas Cantegrit. Desde ese año, he asistido a numerosos cursos con ella y con su padre, el maestro Wang Bo y día a día descubro más de mí a través de ese trabajo.

Tras participar en diversas competiciones y exhibiciones, consideré que había llegado el momento de centrarme en la docencia y difusión de esta práctica y trabajé como monitora de Tai Ji Quan durante dos años.

TaiNostrum supone una oportunidad de investigar, difundir y compartir esta práctica que, sin duda, podemos convertir en un manual de vida. Nos abre las puertas a una disciplina que podemos adaptar a nuestras posibilidades físicas, que podemos integrar en el día a día y que nos permite aportar equilibrio a todo lo que somos y nos rodea.