• Francisco José Soriano Tejeiro

PENG JIN. EL CÍRCULO QUE NOS CONTIENE

Pero ya que todo fue luz y noche nombrado

y éstas, según sus virtualidades [fueron atribuidas] a tales o cuales cosas

todo lleno está, a la vez, de luz y de noche invisible,

ambas iguales, porque nada hay allende estas dos.


Poema del Ser

Parménides


Cuando estudiamos los 13 conceptos fundamentales del Taijiquan, las denominadas 13 puertas o Shi San Shi, comenzamos ordenando las potencias que componen estos trece apartados como los fundamentos concretos de una estructura, su dinamismo, su fuerza, sus exigencias de habilidad, su potencial de transformación en otras, su capacidad combinatoria y, sobre todo, su realidad como elemento posible de una filosofía basada en los conceptos del yin y yang en interacción sin oposición.


Podemos decir que Peng puede ser el eje central de estas 13 ideas llamadas de tantas formas diferentes (puertas, conceptos, potencias, estrategias, estructuras, etc.) Lo es, en realidad, porque dentro de lo que su nombre engloba nos encontramos con la definición absoluta de lo que significa nuestra área de contacto y afectación.


De todos los conceptos que hemos revisado anteriormente, de todos esos Jin, cuando llegamos al análisis de las 8 fuerzas y los cinco pasos, nos encontramos con estructuras dependientes de esos otros elementos de habilidad. Nos encontramos con modelos dinámicos de reconducción y modificación de los ejes de las fuerzas para evitar la modificación del eje propio.



Y hablamos de puertas porque establecen el espacio de entrada a la energía de nuestro complementario. También porque nos señalan que su característica principal es la de ser un umbral desde el que entran y salen diferentes elementos. Podemos cerrarlas y el Taiji dejaría de fluir o podemos abrirlas atendiendo a la peculiar disposición de cada una de ellas en cuanto a la capacidad de reconducir la dirección de lo que entra o de lo que sale.


Imaginemos una casa en la que al abrir una puerta el viento entra formando una corriente. Una corriente que podemos redirigir de una habitación a otra abriendo y cerrando las correspondientes habitaciones de la vivienda. Aunque la analogía dista mucho de ser precisa, nos puede aproximar simbólicamente a una idea de lo que realmente podemos realizar aplicando, en un momento determinado de la acción, una u otra de las puertas que vamos a analizar.


Peng sería la puerta principal. Si seguimos esta analogía anteriormente representada, Peng es el portal que es capaz de contener el viento, o que decide dejarlo pasar para que actuemos en la redirección de la corriente con otras puertas. Podemos imaginarnos a Peng como la primera barrera de contención en la que la escucha y la comprensión nos permiten intuir cuándo debemos abrir la puerta para que la corriente pase sin derribar la casa.


Las características de Peng son muy concretas. Debe ser flexible, dinámica, fuerte, ajustada en el espacio/tiempo de la acción y con capacidad de manifestación inmediata ante una fuerza que presione cualquier punto de nuestra estructura. Debe expresar una expansión contenida que queda definida como el área curva que delimita los espacios yin y yang de nuestro Taiji personal, siendo a su vez la que determina la circularidad completa y coherente del conjunto binomial. También, y por transferencia, es la que define los dos pequeños círculos contenidos dentro de cada polaridad, insinuando de forma gráfica la naturaleza emergente de su opuesto.

Peng contiene, y a la vez delimita, esa área que nos confiere una seguridad central imprescindible para la práctica marcial.



Para disponer de esta fuerza, el Taijiquan debe expresarse en la absoluta definición de sus máximos exponentes de equilibrio entre lleno y vacío. No puede haber un desequilibrio entre nuestro yin y nuestro yang como potencias porque Peng depende de la tensión natural que genera este equilibrio bipolar.


Su naturaleza expansiva nos la presenta con una dirección norte de nuestro eje y un aparente potencial yang que requiere un interior yin igualmente compensatorio. No es sólo la imagen de un balón inflado que se resiste a sumergirse. Es la idea de unidad de toda una estructura energética y física que triangula sus elementos de la forma más oportuna para mantener esta emisión concreta de fuerza unificada reconducible.


Nos exige un nivel mínimo de fuerza acorde a nuestra estructura unificada. Nos exige de igual forma un mínimo de estructura física y muscular para afrontar con garantías la gestión de las fuerzas que va a soportar. Esta afirmación contradice aparentemente la idea de suavidad que tenemos de la práctica, confundida igualmente en la mayoría de los casos con una laxitud impropia de cualquier estilo marcial. El dinamismo de Peng queda englobado en la capacidad de toda la estructura corporal y energética de colaborar en el mantenimiento de su esfera de aproximación y de contención.


Para desarrollarla necesitamos conseguir, al comienzo de la acción, este nivel de agrupación sensitiva que conecte las perlas de nuestra estructura en un único entramado interactivo, de forma que nos permita responder como un único elemento ante cualquier fuerza que afecte a cualquier punto de nuestra área.


Particular importancia tienen para su desarrollo los trabajos de posiciones que garantizan la conexión de base con la tierra, así como la evolución de nuestra capacidad sensitiva central, que garantiza las transferencias ascendentes o descendentes de fuerzas entre nuestra base y nuestra cúpula estructural.


Se suelen diferenciar las 8 fuerzas de los cinco pasos como elementos ligados a contextos de aplicación diferentes. Las 8 fuerzas ligadas a la parte superior del cuerpo y los cinco pasos a la parte inferior. Este error común no contempla la realidad interactiva y práctica de la unificación de todos los elementos. El porqué de su diferenciación estriba más en nuestra capacidad de desarrollar los elementos por separado, sin perjuicio de que se aborden posteriormente los trabajos de unificación y colaboración aplicada. Peng depende tanto de la parte superior como de la parte inferior del cuerpo. Su mantenimiento en una estructura de desplazamiento es vital si asumimos que no hay momentos estáticos en la dinámica lógica de una contienda pugilística. De darse la situación de sufrir una técnica de inmovilización, el proceso evolutivo de la energía tendría que gestionarse interiormente dada la incapacidad dinámica exterior.



Peng articula esta fuerza de unión entre las partes; sería de alguna forma la fuerza nuclear que mantiene unidas nuestras partes como un único elemento indivisible y sinérgico. Esta fuerza que apuntábamos anteriormente a un enfoque de desarrollo ascendente, desde el trabajo propio de posiciones, debe evolucionar con nuestra conciencia sutil de los llenos y vacíos de nuestra estructura musculoesquelética. Para ello, el trabajo estático de Zhan Zhuan Gong (ejercicios de mantenerse erguidos como si abrazásemos un árbol) ha sido en el Taijiquan, y en otros muchos estilos marciales internos, el principal modelo de trabajo estático que nos permite acceder a estos elementos de potencia.


La dinamización progresiva de nuestra comprensión de Peng, sobre todo de su déficit o su exceso, depende de nuestra ejercitación en el ámbito del Tui Shou respetando las habituales exigencias de la práctica. Muchos practicantes confunden un Peng Jinpotente con una fuerza de empuje imposible. Este tipo de actitudes convierte el empuje de manos en un trabajo agotador de esfuerzo sin ninguna recompensa en el ámbito del Nei Jia. Puede mejorar sin duda nuestra fuerza muscular, pero no nos recompensará con la comprensión oportuna de nuestros límites estructurales y de reserva energética.


Peng nos plantea una conservación, un continente y contenido moldeable por medio de otros conceptos contenidos en las 7 ideas siguientes, pero no un modelo desinflable que pierde su coherencia circular ante la recepción de fuerzas reactivas a la oposición.


Las curvas de su estructura deben permitir la libre circulación de la energía a los puntos de contacto y debe, sobre todo, evitar la flexión excesiva que conllevaría una deformación plástica del entramado que pretende transformar la fuerza que recibe.


Necesitamos que esta singular característica de Peng tenga un análogo desarrollo en nuestra capacidad para redireccionar la energía en modelos de contención y, a su vez, que nuestra estructura psíquica adquiera el mismo paralelismo de contención y límite que le refleje los ejes de soporte que forman todas las partes de nuestro cuerpo. Recordemos que en la práctica del combate el Taijiquan exige la integración de los elementos físicos, energéticos y psíquicos porque cualquier déficit en su organización, o en la potencia individual de cualquiera de ellos, puede desfigurar la integridad del conjunto haciendo imposible mantener la idea equilibrada del Taiji en nuestro interior.